El sacerdote Tulio Matiussi y otras dos personas están acusadas de haber agredido sexualmente a cinco niños de entre tres y cuatro años.

El fiscal que lleva adelante la causa que investiga los supuestos abusos sexuales cometidos por el sacerdote Tulio Matiussi y otras dos personas a niños de un jardín de infantes de la localidad bonaerense de San Pedro pidió la elevación a juicio oral, según la resolución a la que tuvo acceso Télam.

En la víspera del Ni una Menos, el fiscal de Baradero Hernán Granda pidió la elevación a juicio de la causa por "abuso sexual simple agravado" contra Matiussi (47) y otras dos personas acusadas de haber agredido sexualmente a cinco niños de entre tres y cuatro años en el jardín de infantes donde el cura se desempeñaba como representante legal.

El portero Anselmo Ojeda y la preceptora María Lujan Rubies están imputados, como el sacerdote, de abuso sexual simple doblemente agravado.

En el caso del cura, porque "se encontraba bajo su cargo la educación (de los menores) y además resultaba ser ministro del culto"; y, en los otros dos casos, "por encontrarse los niños bajo su guarda puesto que ejercía frente a la ausencia de los padres la custodia de los niños" en el jardín Belén de San Pedro.

En el pedido de elevación a juicio, el fiscal señaló que "tales actos ocurrían en la sede del Jardín Belén, específicamente en la sala y en la zona de baños y en las partes comunes como ser cocina, patio y SUM, y en la iglesia San Roque contigua al jardín donde el señor Mattiussi oficiaba como sacerdote".

Carla Vitale, la madre de una de las niñas abusadas y denunciante en la causa aseguró a Télam que "se trata de una buena noticia" para las familias "en día de basta de violencia y ni un abuso más", pero pidió mayor "compromiso social" de la comunidad y "que todo aquél que sepa algo o pueda colaborar, lo haga".

"Para nosotros es un camino súper doloroso, triste y angustiante, pero seguimos adelante y dejamos la vida porque le prometimos a nuestros hijos luchar hasta las últimas consecuencias no sólo por ellos sino por todos para que esto no vuelva a pasar", dijo.

"Basta de depravados. Nosotros tenemos que poder confiar en quienes dejamos el cuidado de nuestros hijos y que esta sociedad sea más sana: para eso tiene que haber justicia", agregó.

Tras haber permanecido cinco meses detenido, el sacerdote espera el juicio en libertad mientras que el portero cumple prisión preventiva efectiva y la preceptora aguarda en su domicilio.